Al fin de cuentas… es un nuevo comienzo

kuroko—tetsuya:

Akashi seguramente sabría todo lo que pensaba de él, no era muy díficil saberlo después de todo lo que había pasado. Se quedo en silencio solo viendo el rostro del mayor y escuchando sus palabras, recordando -lo poco que podía- de como se había comportado en la biblioteca. Dio un suspiro y llevó su mano a revolver sus propios cabellos azulados, los cuales parecian estar un tanto desordenados por la rutina del día. No dijo nada más, estaba seguro de que no volvería a hacer algo así. No era de las personas que tropezaba dos veces en la misma piedra.

Miró la puerta de la biblioteca y llevó su mano al hombro de Akashi, dando un paso adelante.-Nadie dijo que el juego terminará, solo esta empezando.-Pasó por él y abrió la puerta, entrando en ese lugar silencioso, en donde había todo tipos de libros. Quizá cogería uno para entretenerse durante un rato. Le gustaba bastante leer.

Sintió el toque de la mano del otro en su hombro, y el pelirrojo le dedicó una mirada tranquila y pasajera; Kuroko aun no comprendía su lugar e incluso se atrevía a desafiarle con acciones que parecieran insignificantes. El muchacho cerró los ojos y entró a la biblioteca del mismo modo que el otro lo había hecho. -Tampoco ha avanzado, tus piezas, Tetsuya, están lejos de lograr un jaque.- Expresó con naturalidad. Sus pasos y los de Kuroko no iban orientados al mismo lugar, y eventualmente tomaron caminos diferentes.

Akashi entregó unos libros que había pedido en el transcurso de la semana, y cogió otro que necesitaba para el fin de la misma, al terminar de registrarlo salió de la biblioteca, y se dirigió a la zona deportiva de Diamond.

(Fuente: akashi-seijuurou)

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”Akashi, Kise, Midorima, Murasakibara, Aomine aparezcan”-les manda mensajes-

kuroko—tetsuya:

Sus ojos azules se cerrarón mientras se quedaba esperando que el otro contestará y cuando lo hizó se sorprendió por la pregunta.-¿Mi deseo?-cerró los ojos y una pequeña sonrisa se posó en su rostro.-No, no lo puedes cumplir, porque no quiero que lo hagas, ¿Nunca has deseado algo y conseguir ese deseo por ti mismo?-preguntó ahora él.-Eso haré yo.-Confesó.

-No, “desear” no está en mí.- Contestó enseguida, mientras esa suave sonrisa permanecía en sus labios, una sonrisa segura. Desear era querer, anhelar algo con vehemencia, y Akashi ni siquiera necesitaba desear para lograr lo que necesitaba conseguir. Sangre de ganador, eso podría describirlo y había mucho para comprobarlo. -Bien, si no tienes más que decir hasta luego, Tetsuya.-

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Al fin de cuentas… es un nuevo comienzo

kuroko—tetsuya:

Era cierto, lo que el pelirrojo decía, pero… ¿Cómo decirle lo que sentía aquella vez? Si había estado pensando en decirle, aunque al final se había quedado solo en pensamientos.-Estuve a punto de hacerlo… igualmente Akashi-kun debía saberlo.-Su mirada se desvió a otro lado, a la pared donde aquella flecha estaba impresa. Cerró sus ojos, era el momento de hacer la siguiente jugada, una donde no había vuelta atrás aunque se arrepintiera.-Akashi-kun, me mudaré a tu casa, hoy.-Anunció, recordándole que el mismo chico de ojos heterocromaticos le había dicho que podía mudarse cuando quisiera. Sus manos se pusieron tras su espalda, mientras aun caminaba aun lado del otro ”solo es un juego, pronto acabará… Akashi-kun ni siquiera en los sentimientos puede ver” pensó para si mientras miraba al frente.

-Pero no lo hiciste, aprende a separar pensamientos de acciones.- Agregó en seguida, en cuanto el otro soltó una especie de justificación. -Ciertamente lo sabía, pero no pretendas que actúe como si lo hubieras dicho; no te daré más de lo que mereces.- Y por lo tanto no pretendía comportarse como alguien comprensible. Así era, si no le gustaba algo no se forzaría a soportarlo. Razón suficiente como para dejar a un Tetsuya ebrio que no hacía más que comportarse como un niño.

Se había detenido por un instante, una pequeña pausa en cuanto escuchó la decisión del opuesto, pero no tardo mucho en reanudar su camino. -Excelente.- Respondió y ambos había llegado a la puerta de la biblioteca de ese edificio. -No obstante, el juego no puede acabar con tan simple movimiento.- Dijo como si hubiera leído la mente del peliazul, pero lo cierto era que había estado pensando en ello.

(Fuente: akashi-seijuurou)

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Aquella suave risa le hizo parpadear y después miro a Ni Gou, quién se tumbo en sus piernas cerrando los ojos. Tetsuya hizo lo mismo que el perro, mientras se apoyaba contra la pared.-Oh… ¿Y qué hacías? ¿Aún la tarea?-a Kuroko le habían dejado poca por lo que no tenía mucha y la había acabado hace rato y había decidido enviarle un mensaje a su ex capitán.-Solo no desaparezcaís.-Su voz era monótona como siempre, pero tenía un toque de opresión, tanto en su voz como en su pecho.

No era necesario explicarle, pero aun así lo hizo. -Pronto habrá una prueba, es necesario repasar lo que han visto en clase, debido a que estado ausente por las actividades del consejo estudiantil.- Y mientras lo decía pasó la mirada por las variadas hojas sobre su escritorio, mismas que eran peticiones de nuevos utensilios para los clubes de gimnasia rítmica, soccer y natación, mismos que debía entregar al tesorero. -Tetsuya, no desapareceré aun sí es tu deseo que lo haga.- Cerró los ojos y se apartó de la ventana, sentándose en la espaciosa cama de su habitación.

Escuchó el del porque la ausencia del pelirrojo y solo ladeó el rostro, entendiendo un poco lo que el otro decía. En definitiva a Akashi le gustaba mandar, ese era el pensamiento del otro.-Entiendo.-Dijo solamente y a lo que escuchó después solo cerró los ojos, mientras apretaba la mano que sostenía el celular.-Mi deseo es otro, pero si crees eso, tu mismo.-Dijo mientras miraba fijamente el techo de su casa, pensando en varias cosas a la vez.

-Hm.- Se escuchó del otro lado del móvil, por parte de Akashi, mientras aquella sonrisa segura curveaba sus labios. Se sentó en la silla frente al escritorio y cerró los ojos, teniendo el teléfono celular sobre su oreja izquierda. -Entonces, Tetsuya, ¿Cuál es tu deseo?- Cuestionó, ordenando los papeles del consejo en un lado, dejando los apuntes en medio, donde pudiera verlos. -Podría considerar cumplirlo.- Agregó, como si fuera un dios o algo parecido.

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